Este apartado fue presentado el 3-12-07 al Sr. Diputado Roberto A. Destéfano (legislador porteño) *Al 22 de febrero, 2008 no fui consultado al respecto.
"La desazón que se produce al analizar las conductas ciudadanas en esta Ciudad en forma cotidiana, tienen como resultado la promoción, formación e instalación de espacios urbanos cuasianárquicos donde, en muchos casos, todo vale. En tal sentido, la Ciudad actualmente se muestra desordenada, en algunos otros sitios "sucia", "ocupada" y "segmentada".
Este proceso que ya dejó de ser una construcción y está en plena vigencia necesita ser desterrado si no queremos ver a la Ciudad como un lugar de tránsito y escondite, donde la inseguridad, inequidad y vulnerabilidad quiebren las condiciones y oportunidades de ser una ciudad global moderna y se deterioren las expectativas de los ciudadanos y visitantes hacia el futuro.
La ciudad de Buenos Aires, presenta en su estructura de ingresos tributarios, principalmente aquellos que se denominan impuestos empadronados (ABL, patentes, etc.), y los impuestos no empadronados, cuyo mayor exponente es el de los "ingresos brutos".
A partir de esta base recaudatoria, cuyos componentes presentan críticas justificadas desde la doctrina y también desde la óptica fáctica de los contribuyentes, necesita un incentivo generalizado en la población, para producir un cambio original y productivo, en vez de un coto de caza solamente fiscal.
Ese cambio, entendemos que debe ser cualitativo; trocar ciertos tributos, reducir alícuotas en otros y permitir la generación de un sistema de sanciones de características bipolares, esto es, de incidencia extrafiscal y recaudatoria que permitan generar un viraje de las conductas de los ciudadanos, empresas y organismos, en general, por un lapso de entre cinco y diez años hacia la responsabilización social.
Esta urbe se jacta de poseer un presupuesto de más de nueve mil millones de pesos anuales, algo así como tres mil millones de dólares estadounidenses.
Haciendo un breve análisis, los recursos para atender las erogaciones presupuestarias, provienen principalmente del ABL, patentes de automotores y el impuesto sobre los ingresos brutos. Cada uno de ellos, presenta ciertas ventajas y desventajas que son importantes reconocer. Las ventajas tienen más que ver con la faz recaudatoria del fisco local y se dan sobre todo en los impuestos empadronados (IE); en efecto, al estar el contribuyente registrado en un padrón, es de muy difícil evasión o elusión fiscal y de un feliz cobro de aquellos por parte de la Administración.
Las desventajas que provocan los impuestos empadronados se dan per se y sobre todo en el contribuyente, aunque los servicios prestados sean deficientes o inexistentes; en cambio, la aplicación y el pago del tributo están siempre presentes.
El impuesto sobre los ingresos brutos, constitutivamente produce un efecto acumulativo en las diferentes etapas productivas, de comercialización, entre otras, hasta llegar al "consumidor final" que es finalmente el percutido con la agravada sumatoria o cascada fiscal que produce el mencionado tributo.
En resumidas cuentas, se trata de generar el cambio a través de la reducción drástica de las alícuotas impositivas de los tributos existentes, sobre todo el impuesto sobre los ingresos brutos, y la posible eliminación transitoria de otros, con la aplicación de todo un andamiaje de “sanciones pecuniarias directas” (incluidas en el comprobante o factura fiscal) previstas en el código contravencional o norma similar que equiparen la recaudación en forma temporal, con el foco puesto en una mudanza conductual de la ciudadanía y del contribuyente.
Este suceso presenta las características propias de otorgar un giro ideológico de apreciación de la Ciudad desde varios tópicos:
a. Cambio cualitativo fiscal con efectos estrafiscales en la recaudación local.
b. Provocación de conductas ciudadanas (empresarias, etc.) más responsables, comprometidas y productivas.
c. Cambio de rol del servidor público administrativo volcado a la atención vecinal "hacia fuera" (hacia la calle) provocando una gestión eficiente de los servicios públicos.
d. Efecto político positivo en tanto se pretenda dar originalidad a las iniciativas por parte de la población votante.
e. Mayor aceptación y legitimidad de amplios sectores de la población con la producción de una baja incidencia de malestar o incumplimientos.
f. Constitución de una Ciudad con mejor desarrollo sustentable y estándar de vida más saludable.
En la ciudad de Buenos Aires, a los 3 días del mes de diciembre de 2007".
viernes, 22 de febrero de 2008
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